La empresa PIPE Lanik ha conseguido hacer ligero el aterrizaje y un aparato de varias toneladas de peso podrá posarse con suavidad en un edificio, aunque este sea antiguo y en el momento de su construcción nadie pudiese ni siquiera imaginar que iba a albergar un helipuerto en sus alturas.
El secreto está en un sistema de plataformas flotantes ideado y construido por la empresa donostiarra Lanik, que ha conseguido reducir a más de la mitad el peso de estos helipuertos.
Se trata de estructura metálica, fácil de montar y sobre todo ligera, que permiten colocarla sin penalizar con una carga excesiva el edificio.
Estas estructuras, de alrededor de 15 kilos por metro cuadrado, la mitad de lo que pesan otras instalaciones de este tipo, se colocan en un plano superior, sobre una plataforma, permitiendo conservar intactas todas las características del edificio a la vez que absorben todo el peso del helicóptero y lo amortigua.
La empresa guipuzcoana está instalando actualmente uno de estos helipuertos en el Hospital de Cruces en Bizkaia.
Este será el tercero que lleva a cabo con este novedoso sistema y el primero instalado en España. Los otros dos están en Francia, concretamente en París, en el Hospital de Marie Lannelongue y en el edificio que ocupa la empresa Thomman Hanry.
Pero este es sólo el principio para la empresa guipuzcoana en este nuevo campo de trabajo. La compañía tiene ya previstos en cartera la colocación de varios helipuertos en las alturas de edificios en Francia.
También están pendientes de cerrar acuerdos para colocarlos en diversas ciudades españolas como Málaga, Sevilla, Almería o San Sebastián, lo que permitirá a la empresa convertirse en referencia estatal en este tipo de helipuertos ligeros.
La empresa guipuzcoana diseña este tipo de helipuertos con una base circular, que varía entre los 30 y 50 metros de diámetro, o rectangular, con una dimensión algo más grande.
Dicha base está conformada por diversos tubos de acero que, mediante la tecnología propia de la empresa denominada nudo ortz, se unen por piezas circulares llamadas rótulas.
"Las esferas son macizas y las barras huecas", lo que permite aligerar el peso al máximo, y componer una red hueca y geométrica que da lugar a «una estructura hiperestática, o muy rígida.
La estructura resultante "está preparada para que un helicóptero pueda incluso aterrizar en caída libre desde 8 metros de altura", ha señalado el responsable de la empresa guipuzcoana.
Estas estructuras permiten el traslado de las piezas desmontadas y ensamblarlas después en el lugar de la instalación, "o que abarata el transporte, ya que no precisa de vehículos especiales para llevarlas de un lugar a otro".
La construcción de estos helipuertos supone para Lanik el aterrizaje definitivo en el negocio aeronáutico, aunque es cierto que la compañía guipuzcoana acumula ya experiencia de más de una década en la instalación de diversas estructuras destinadas a los aeropuertos, como por ejemplo los hangares basados también en la red de nudo de Ortz, sistema patentado por la compañía.
Además de los diversos tipos de hangares este sistema en forma de red se utiliza también para las bases de las antenas que sirven de elementos de rebote de ondas utilizado por aviones y helicópteros en las proximidades de los aeropuertos.
Para más información puede visitar:
>> www.lanik.com
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