
España es el quinto país del mundo en importancia para la animación y el sector infantil tras Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania, pero por encima de Japón, Canadá o Italia, según datos de la Federación Española de Productores de Animación (Diboos). Las productoras nacionales se han lanzado a conquistar al público internacional. De hecho, algunas de las series españolas se han ido haciendo un hueco en las televisiones de todo el mundo y en la actualidad se están emitiendo en cadenas como la británica BBC, la francesa TF1 o la estadounidense Discovery Kids, entre otras. Es el caso del fenómeno Pocoyó de la productora Zinkia o de Las tres mellizas, de Cromosoma. Las majors americanas, como así se conocen a las cinco grandes factorías norteamericanas (Paramount, Metro-Goldwyn-Mayer, 20th Century Fox, Warner Bros y RKO) necesitan el mejor producto y muchas veces no lo encuentran en sus propias factorías, por lo que deciden venir a España en busca de proyectos.
Los últimos ejemplos de producciones españolas que han conquistado al público norteamericano han sido el largometraje Planet 51, estrenado a finales de 2009 por Sony y la serie Suckers, que ha hecho lo propio recientemente de la mano de Disney. Y más recientemente Kandor Moon, seleccionada para luchar en los Oscar en la categoría de mejor cortometraje de animación por la obra La dama y la muerte. La industria española de animación facturó 115 millones de euros el pasado ejercicio, producto de inversiones realizadas, durante los últimos tres años, según Diboos.
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