A pesar del precio de los productos extranjeros, las familias chinas se inclinan por éstos cuando se trata de productos de alimentación para sus bebés. Tras el escándalo de la leche contaminada con melamina que se cobró la vida de 10 bebés en 2008, la confianza de los consumidores de este país en los productos domésticos se ha visto gravemente deteriorada. “La seguridad es lo primero para mí y los productos extranjeros son la opción más segura” señaló un consumidor. No obstante, desde la asociación de productos lácteos de China se señala que no hay diferencia entre los productos fabricados en China y aquellos importados desde el extranjero. Algunos consumidores así lo creen y priman el precio, decantándose por los productos nacionales. La capacidad para transmitir seguridad al consumidor se plantea por tanto como la mayor ventaja de los productos importados en este sector, en el que la confianza es un factor clave de compra.
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