A pesar de la caída de su cifra de negocios, la penetración del aceite de oliva sigue siendo máxima puesto que conserva su potencial. El aceite de oliva lo tiene difícil para ganar adeptos de la cocina mediterránea puesto que casi todos han sido conquistados ya en el mercado francés. Pero esto no le impide conservar cierto potencial. “Todavía se puede crecer más en cantidades vendidas segmentando la oferta y educando más a los consumidores sobre la calidad, los niveles de oferta y los usos” según Valérie Lutt. Es cierto que los franceses, con tres litros consumidos por año, están todavía lejos de los 12 litros anuales de los italianos, pero incluso aunque nunca se alcance esa cifra, el margen de progresión sigue siendo importante. Las marcas siguen intentando segmentar el mercado gracias a sus esfuerzos pedagógicos. Por ejemplo Puget fue la pionera en lanzar dos variedades en 2003 “afrutado” a base de aceitunas maduras y “suave” con aceitunas jóvenes. “Esta estrategia consiste en incitar a los consumidores para que tengan dos tipos de aceite de oliva permanentemente en casa como sucede en Italia” argumenta Valerie Lutt. Uno de ellos más fuerte para aliñar las ensaladas o el pescado y otro más neutro para cocinar.
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