
Un estudio reciente de COEXPHAL afirma que en Almería los productores de tomate, pepino y pimiento se ahorrarían 90 millones de euros si sólo utilizaran cartón ondulado para envasar su producción, ya que el mejor precio está garantizado, cumpliendo además con el resto de garantías que debe ofrecer el embalaje líder: protección, estabilidad, higiene, marca, sostenibilidad y óptima percepción por parte del consumidor.
Ahora el envase cobra un especial protagonismo. Hay que afinar los cálculos, y cada céntimo cuenta. Por ejemplo, el cartón ondulado es el embalaje que mejor aprovecha el espacio en camiones, cámaras frigoríficas y almacenes, gracias a su versatilidad de tamaños y formatos, ya que, hasta el momento de su montaje y utilización, se almacena en planchas. Con cartón ondulado se transporta producto, no aire. Sus ventajas logísticas permiten una optimización del transporte, con el consiguiente ahorro de gasóleo y de emisiones de CO2, y por supuesto, de costes. Además, son cajas que permiten imprimir todo lo necesario para que el propio embalaje haga las funciones de “vendedor silencioso”, y por si fuera poco, con el cartón ondulado se pueden reducir drásticamente los costes de reposición en los lineales de los distribuidores (p.e. con SRP – Shelf Ready Packaging) y los costes derivados de mermas durante el transporte o el almacenamiento (protegen el producto y están diseñadas para permitir una óptima ventilación).
Los embalajes se montan automáticamente en máquinas y normalmente se mueven, en las instalaciones del agricultor, por medio de aéreos, lo que hace la labor de llenado de las cajas sea rápida y rentable. Otros embalajes, en cambio, tienen que ser montados a mano uno a uno, ralentizando el proceso de manipulación y encareciendo, por lo tanto, sus costes asociados.
Fuente: Revista Mercados
|