La caída de los precios en origen, las buenas cosechas y la caída de la cotización del euro frente al dólar han supuesto en los últimos meses un fuerte impulso para las exportaciones españolas de aceite y vino. Desde el inicio de la campaña en noviembre pasado hasta mayo, las exportaciones de aceite de oliva ascendieron a 430.000 toneladas, un 23% más que el año anterior y un 36% más que la media de los últimos cuatro años.
Las ventas mensuales se han elevado a más de 70.000 toneladas. El sector prevé alcanzar al final de la campaña la cifra récord de 700.000 toneladas. El crecimiento más importante corresponde a Australia, Japón, China, Polonia y EE UU.
En la parte negativa, solo el 30% de las ventas se hagan envasadas y que el resto sean en forma de graneles. Las ventas dentro de España están estabilizadas, con un incremento del 3%.
Las exportaciones de vino durante los cuatro primeros meses del año crecieron un 17%. Sin embargo, en valor el aumento ha sido solo del 6%, consecuencia de la presión a la baja que ejercen en los mercados mundiales los caldos de los países emergentes.
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