
Que los músicos toquen en la calle no significa que no sean profesionales. Este es el mensaje con el que hoy arranca el VI Busker's Festival, el único festival internacional de música callejera que se celebra en España. A partir de esta tarde y hasta el domingo, más de 20 buskers de todo el mundo actuarán en 10 puntos del barrio de la Barceloneta, distribuidos por el paseo de Joan de Borbó, las plazas de la Barceloneta y del Mar, y el paseo Marítim. Los conciertos tendrán lugar entre las siete de la tarde y la medianoche. Aquí no hay escenario, el artista toca en la calle. No se cobra entrada, sino que al final de la actuación se pasa la gorra entre el público.
La mayoría apuesta por la fusión, como la banda suiza The Pullup Orchestra, que mezcla jazz y reggae; los argentinos Violentango, que reinterpretan la música popular de Buenos Aires en clave vanguardista, o las australianas Smitten, que proponen un dulce viaje en el que funden el pop, el folk, el jazz y la música experimental.
Algunos de los artistas viven de la música y otros no, pero todos son profesionales. En muchos países europeos, como en Italia, donde hay más de 150 festivales callejeros, es habitual tocar en la calle, explica Miriam Mariné, directora del festival, organizado por la asociación cultural La Casa Amarilla. Aquí las bandas lo tienen muy difícil para tocar en este formato y el festival les puede servir de plataforma", dice Mariné. Ahora sí, por tres días, la música estará en la calle.
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