El mercado energético norteamericano está sufriendo una profunda transformación, para adaptarse al actual clima económico, a los últimos desarrollos tecnológicos, a las exigentes regulaciones medioambientales y a la nueva política gubernamental.
La Administración Obama quiere liderar el cambio de modelo energético mundial. Así, el Plan Norteamericano de Recuperación ("Stimulus Bill"), aprobado en febrero de este año, ha generado una oleada de proyectos y propuestas empresariales, fundamentalmente en las áreas de redes inteligentes, alta eficiencia y energías renovables, la mayor parte de ellos en fase de aprobación presupuestaria. El Departamento de Energía Norteamericano (DoE) habrá asignado sus 43 mil millones de dólares destinados a energía en 2009.
Es el momento de actuar para las empresas españolas que quieran participar en la revolución energética de la segunda década del siglo XXI, cuyo primer paso se ha dado ya en EE.UU.
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